La pequeña

Hoy estabas ahí, sola y triste;
te miré y te comprendí.
No me miraste, lo esperabas;
cómo ayer me esperabas a mi.

Huí, insensato de mi.
Corrí, lejos de ahí.
Tropecé y caí.

Tu imagen se rompió;
en mil pedazos tus labios se partieron.
Un pedazo más y otro, y otro, y más
pedacitos lacerantes me golpearon.

Contuve en mis manos,
tu pequeña nariz,
tus ojitos tristes,
tu sonrisa perfecta,
y todo se deshizo con un soplo del viento.

Miré, ya no estabas ahi.
Te habías ido ¿Con él?
Lloré… varias veces.
Si te quería muy tarde lo dije,
si me gustabas,
fue muy tarde,
tan tarde que te fuiste,
con él.

Tengo sueño,
y no puedo dormir,
deseo vivir,
volverte a ver,
te extrañaré,
siempre…

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2 comentarios en “La pequeña

  1. Magnifico, pequeños pedazos lacerantes, me parece triste pero muy bonito, yo recien salgo de algo parecido, igual que tu mi vida estaba estancada o hacia ningún lado, pero ha llegado alguién a darme nuevas energias, quiero y espero sea definitivo.

    Muaaaa.

  2. Como un ser que ha recorrido, admirado, padecido, enamorado, inquietado, y demás estados inquietantes de las mujeres con las que me he cruzado, debo decirte que de aquellas que se han escapado, que se han ido con sólo un pasaje de ida, lo que sigo manteniendo de ellas, son lo mejores recuerdos, porque son, justamente, los que no se olvidan.

    Inédito Luis, me gustó descubrirlo y leerlo, porque además pude encontrar ciertos reflejos por los que yo pasé y, espero, seguiré pasando.

    Un abrazo sincero y lo espero por mi barrio…

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