Un hombre abstracto miró a una mujer, que pensativa miraba por la ventana.

—¿Que ves? —Preguntó él.
—¿Acaso importa?
—Por supuesto. No quiero estar por siempre adivinando. No otra vez, suficiente tengo con la aquella sonrisa.

El hombre, hombre al fin se detuvo un instante mirándola. Era tan bella en esa posición.

—¿Que miras? —Dijo ella, sin voltear, solo adivinando donde posaba su mirada el hombre abstracto.
—Lo sabes bien. He estado ahí mirando desde siempre aún antes que miraras por esa ventana.
—Hay un hombre que mira desde el noroeste. No se que está buscando. Pero desde hace tiempo mira con ahínco para acá.

El mar estaba calmo reflejaba tranquilo el cielo azul.

—¿Deseas que me vaya? —Preguntó con timidez el hombre, que no creía en nada.
—Preguntémosle a Venus.
—¿Quien es esa?
—La diosa, hombre.
—No me gustan los dioses, son todos sanguinarios de una u otra forma.
—Pero ella es la diosa del amor.
—Si es ella, le tengo miedo, me es esquiva desde que recuerdo. Me iré.

El hombre se fue. Una estela de razones y raciocinios le seguían como estrellas a un hada.

—¡Creo que él tenía razón, hay demasiada estupidez humana dando vuelta por el mundo! —Gritó ella.

Ahora se había dado vuelta y miraba por donde el hombre abstracto se había ido. Era hermosa, como si de un sueño se tratara. Sus ojos brillaban tenues. Su aliento almizclado que se evanescía sobre su rostro en cada palabra que de sus labios rojos salía, realmente enardecía.

El hombre abstracto se había ido, nunca vio la sustancia de los sueños que albergaba en sus ojos la mujer que miraba la ventana.


  1. BRESSEND

    Yo también estoy haciendo una historia, me encantaría compartirla ya que escribes muy bien http://allanbolch.blogspot.com/

  2. sarah von craft

    he vivido esa escena.. la de la ventana..el, yo, dos amigos, todo implicito.. complicado..

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